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LA OLA CHINA: EL ASCENSO DE UN ESTADOCIVILIZACIÓN

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Language: Spanish
Format: 23.4 x 15.4 x 2.2 cm
Page: 240
Publication Date: 03/2017
ISBN: 9787508535708
Details
This is a best-seller in China and a geopolitical book for our times. As a leading thinker from China, Zhang Weiwei provides an original, comprehensive and engrossing study on the rise of China and its effective yet controversial model of development, and the book has become a centerpiece of an unfolding debate within China on the nature and future of the world's most populous nation and its possible global impact. China's rise, according to Zhang, is not the rise of an ordinary country, but the rise of a different type of country, a country sui generis, a civilizational state, a new model of development and a new political discourse which indeed questions many of the Western assumptions about democracy, good governance and human rights. The book is as analytical as it is provocative, and should be required reading for everyone concerned with the rise of China and its global implications.
Table of Contents
ÍNDICE DE CONTENIDOS
Agradecimientos
Prefacio a la edición en lengua inglesa
Capítulo 1: No malinterpretarse a uno mismo
1.1 Un mundo que cambia rápidamente
1.2 Un ascenso poco común
1.3 Superando a Japón
1.4 La paradoja del PIB
1.5 Hacia el primer puesto
Capítulo 2: El 1 1 de China es más de 2
2.1 Los “países semidesarrollados” dentro de China
2.2 El tamaño de la clase media china
2.3 Las “economías emergentes” dentro de China
2.4 ¿Por qué el1 1 de China es más de 2?
Capítulo 3: El ascenso de un Estado-civilización
3.1 El accidentado camino de China hacia un Estado-nación
3.2 El ascenso de un Estado-civilización
3.3 Un nuevo punto de vista
3.4 Vera China con otra mirada
Capítulo 4: El ascenso de un modelo de desarrollo
4.1 Reflexiones tras la crisis
4.2 El modelo chino podría vencer
4.3 El milagro de la alta velocidad y las normas chinas
Capítulo 5: El ascenso de un nuevo discurso político
5.1 Reforma política a la manera china
5.2 Debatiendo acerca de los derechos humanos
5.3 El ascenso de un nuevo discurso político
Capítulo 6: El fin del fin de la historia
6.1 El modelo occidental: de la India a Europa del Este
6.2 El modelo occidental: Asia Oriental y más allá
6.3 Debatiendo con Fukuyama: El fin del fin de la historia
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¿Es real el ascenso de China cuando existe una enorme brecha entre ricos y pobres, con un coeficiente Gini de 0,45 o incluso 0,47? No cabe duda de que esta disparidad es mucho más grande que en ningún momento dela historia china, yse ha convertido ya en una cuestión espinosa que hay que abordar con determinación y precaución. Aparte deesta diferencia entre ricos y pobres, en la tradición cultural china existe más un temor hacia un reparto desigual de la riqueza que un miedo a la escasez, y el desarrollo del país complicará a menos que esta cuestión se solucionede manera adecuada. Con todo y con eso, hay que ver el problema tal como es. El tan mentado coeficiente Gini se basa en la diferencia de los ingresos monetizados, y pasa por alto el valor de los terrenos y las propiedades que poseen las personasconsideradas pobres en China, sobre todo los campesinos. En cambio, la mayoría de los países en desarrollo nunca hanatravesado por auténticas reformas de la tierra, de modo que su población pobre no tiene ni terrenos ni viviendas, y son mucho más pobres que sus homólogos chinos, que tienen tanto terrenos como viviendas privadas gracias a la reforma de la tierra del país. Si el coeficiente Gini tomara en cuenta el valor de las tierras y las propiedades que poseen los campesinos chinos, sería considerablementedistinto. La separación entre ricos y pobres en China es relativa, e incluso el grupo con menores ingresos tiene ahora una vida mejor que nunca, mientras que las personas con más ingresos han visto cómo su riqueza aumentaba con mayor rapidez. La naturaleza de esta cuestión a la que se enfrenta China es diferente de la de la pobreza absoluta en la mayoría de los países en desarrollo. Según estadísticas publicadas por el Banco Mundial, cerca del 70% de la reducción de la pobreza de los últimos 20 años se ha llevado a cabo en China. De hecho, es posible conducir durante 20 horas desde el centro de Beijing o Shanghai en cualquier dirección, excepto hacia el mar o a través de las fronteras, y ver muchas aldeas, pueblos y ciudades. Sin embargo, toda la pobreza que puede verse en China es menor que la que cabría esperar si condujéramos durante dos horas desde el centro de Bombay, Karachi, Lagos o El Cairo, donde es posible observar gran parte de la pobreza extrema que ya ha sido erradicada en China: barriadas con cientos de miles de pobres y un sinfín de personas sin techo. El número de personas en situación de extrema pobreza se ha reducido drásticamente en China después de tres décadas de reformas que comenzaron en 1978. Por su parte, muchos de los demás países en desarrollo todavía se encuentran lejos de conseguir estos objetivos. ¿Es real el ascenso de China cuando los precios de la vivienda son tan desorbitados que los graduados universitarios no pueden permitirse un apartamento ni un hogar para poder formar una familia? Cualquier persona con un escaso conocimiento de la situación del sector inmobiliario en otras partes del mundo sabe que China es quizás uno de los pocos países en los que los graduados universitarios de apenas 20 años pueden considerar la posibilidad de comprarse una casa, y en los que una chica puede exigir abiertamente a su novio ser titular de un inmueble como condición previa para el matrimonio. Lo cierto es queningún país desarrollado ha alcanzado este nivel. Una popular serie de televisión china, Woju (Agujero, cuyo título en inglés es Dwelling Narrowness), muestra el sentimiento de impotencia de la poblaciónante los crecientes precios de la vivienda en China. La mujer protagonista se lamenta a su marido diciendo: “Entre los dos sumamos casi 70 años de edad, pero todavía no tenemos nuestro propio apartamento”. La verdad es que este tipo de lamentaciones resultarían extrañas en un país desarrollado como Suiza, donde el porcentaje de titularidad de viviendas se sitúa alrededor del 36%, y es sencillamente poco realista para la mayoría de los suizos tener una casa a principios de la treintena. La mayoría de las parejas en los países desarrollados se casan viviendo en pisos de alquiler, y la demanda de vivienda en China parece superar la de los países desarrollados. Este hecho es un reflejo de la rápida velocidad a la que China está alcanzando o incluso superando a los países desarrollados en distintos aspectos. En cualquier caso, merece la pena considerar algunas prácticas internacionales. Por ejemplo, es posible que gran parte de la gente considere alquilar una vivienda primero y comprarla más tarde al disponer desuficientes ahorros. Obviamente, el mercado del alquiler necesita una mejor regulación en China. Al mismo tiempo, hay que promover enfoques innovadores para resolver la cuestión de la vivienda, puesto que los chinos tienen la mayor tradición de posesión de viviendas del mundo. Así, por ejemplo, se podría contemplar la posibilidad de combinar el alquiler y la compra de viviendas. El inquilino puede comprar la casa a un precio preferente después de alquilarlo durante un cierto número de años. También podemos aprender de la experiencia de la reforma de la vivienda que China introdujo en 1998 para iniciar un “programa de vivienda mínima”, que consista por ejemploen la venta de apartamentos de una superficie mínima a familias jóvenes cualificadas a precio de obra y con ciertas condiciones. De este modo, China verá, a una escala más amplia, el ascenso de la mayor clase de propietarios de viviendas del mundo. Como dice el dicho, los propietarios quieren estabilidad, y la titularidad de viviendasse corresponde con el interés de China a largo plazo para mantener la estabilidad y crear una economía impulsada por el consumo. China todavía afronta muchas dificultades y desafíos. No es fácil lograr una modernización completa en un país con una población gigantesca y un territorio enorme como los que tiene China. Sin embargo, el país ha logrado buenos resultados en la erradicación de la pobreza y la modernización durante los últimos 30 años. China es reacia a proclamar su ascenso, pero éste ha sido debidamente observado. China prefiere ser discreta en los asuntos mundiales, pero a pesar de ello ha hecho muchas cosas en la escena internacional. Su divisa, el yuan, en teoría no puede convertirse libremente, pero en la práctica puede cambiarse en muchas partes del mundo. China asegura ser un país en desarrollo, pero cada vez menos personas fuera de sus fronteras se toman en serio esas palabras. China se resiste a emplear el concepto de modelo chino, pero el resto del mundo lo utiliza ampliamente en debates sobre China. Este país, con su visión a largo plazo, es decididamente modesto, pero independientemente de dicha modestia, el ascenso de China resulta sin duda impresionante para el mundo exterior se mire como se mire.
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